Dos Palillos BCN

Dos Palillos enamora

Se acaban de cumplir dos años desde la apertura de Dos Palillos, tiempo suficiente para consolidar una propuesta que a primera vista parecía no ofrecer garantías de éxito, pero que  merced a calidad gastronómica y originalidad conceptual ha terminado por convencer a buena parte de la crítica y, lo que es más importante, a numerosos aficionados a la buena mesa que cuándo lo prueba se incorporan a la categoría de prosélitos y, más importante, a la labor de apostolado en favor de una cocina distinta y verdaderamente moderna.

Y es que la apuesta de Albert Raurich (ex jefe de cocina de El Bulli), asociado para la ocasión con  Camper, podía parecer arriesgada, tanto por su localización en El Raval como por el propio modelo de negocio basado en unir dos conceptos de barra aparentemente tan distintos como nuestra típica y añeja barra de tapas a la modalidad nipona más cercana a la moda del showcooking, y que sin embargo se ha demostrado que resultan no tan distintas y sí muy complementarias. Si el sentido común y el rigor profesional se acompañan de un delicioso sentido del humor a veces surjen proyectos empresariales tan interesantes y acertados como Dos Palillos.

Estas dos barras son diametralmente distintas en su apariencia. La barra de tapas, a la entrada del local, es un homenaje a esas barras que todos conocemos, plagadas de objetos cotidianos y de cierto mal gusto que aportan un toque (¡o muchos!) kitsch que desde luego consigue el efecto de sorprender y despistar, y que no a todos convence. La tele encima de la barra remata la faena y “deconstruye” definitivamente cualquier atisbo de armonía entre continente y contenido. Desde luego si ése era el objetivo perseguido hay que felicitar a los chicos de Vinçon,  autores del proyecto.

Al pasar a la zona del restaurante oh, sorpresa, nos encontramos con una barra asiática absolutamente opuesta y distante a la que dejamos un metro más atrás. Nada que ver a pesar de lo mucho que hay para mirar. Predominio de madera y ambiente zen roto por el bullicio de la cocina en la que se integra la barra. Son los cocineros quienes atienden a los comensales que cuentan con una visión provilegiada del funcionamiento de la cocina. Esto es un auténtico showcooking y lo demás son tonterías.

Cocina panasiática con predominio de preparaciones japonesas (temakis, gyosa) y chinas (woks, rollitos, dumplings) nada académicas pero sí frescas y sorprendentes, cocina moderna en la que todo contribuye a la búsqueda de una personalidad propia y a la vez global. Sabores entremezclados (nada de fusión, por favor) que te agarran y conquistan, una buena muestra de adonde se dirige la cocina del Siglo XXI.

Imágenes cortesía de Dos Palillos.

DOS PALILLOS

Restaurante, Lounge bar | €€€€€€€€
Carrer Elisabets, 9 Barcelona
+34 933 04 05 13
Cocina: Internacional

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